13 dic. 2011

Testimonio de Pablo Ormazábal

TESTIMONIO DE PABLO ORMAZÁBAL


“Vivo la evangelización como un regalo de Dios”


Pablo es sacerdote diocesano y vicerrector del Seminario Mayor de Alcalá de Henares. Ha estado varias veces evangelizando con los misioneros de Kerygma, unas veces recibiendo en el altar a las personas que llegan a la Iglesia, presentándolas a Jesús y acogiéndolas como haría el Maestro, y otras veces saliendo a la calle a anunciar el Amor de Dios.



¿Cómo vives la evangelización en la calle?

Vivir la evangelización en la calle, lo que el Señor está suscitando en nuestra diócesis a través del grupo de evangelización Kerygma, abierto a todos los fieles que quieran participar en él, lo vivo como un gran regalo del Señor. Cuando el Señor pone algo en el corazón de su Iglesia y de los fieles y ellos obedecen al Señor, se nota que es del Señor por los frutos que da. No sin dificultades, sin purificación, pero en este caso como un deseo del corazón del Señor, que mira a la diócesis de Alcalá y a los que viven en ella, crean en el Señor, conozcan al Señor o no; y el Señor se compadece, en el buen sentido de la palabra, de cada hombre y de cada mujer que sufre en su corazón la ausencia del Amor del Señor. Y es un regalo porque, de esta manera, tantas personas reciben por primera vez el anuncio del Amor de Dios.

Me está haciendo comprender el arrojo de los apóstoles, como lo expresan los Hechos, por ejemplo, que verdaderamente para evangelizar hay que hablar a los demás del Señor, teniendo claro que el Señor ama a cada persona. Para mí, personalmente, está suponiendo volver a la importancia del kerygma, de lo importante que es y que, verdaderamente, es un regalo del Señor, porque me estoy encontrando, primeramente, con que las personas están deseosas de Dios, que a veces no le saben poner nombre, pero en cuanto tú se lo haces explícito lo reconocen. Y en segundo lugar, personalmente, me está haciendo mucho bien para vivir el testimonio en la evangelización con más valentía y con más alegría.

Y el encuentro con las personas, cara a cara, porque tampoco es fácil entrar a una persona que está haciendo otra cosa y de repente invitarle a la Iglesia, ¿Cómo lo vives tú como sacerdote? ¿Cómo piensas que es mejor vivirlo?

Pues, en general, yo personalmente lo he vivido con mucha facilidad. Quizá a las personas les resulte extraño reconocer que un sacerdote les hable de Dios; pero sí es verdad que hay personas que te miran con sorpresa de que alguien se les acerque, sin pedirles nada, sino simplemente anunciándoles el Amor del Señor y ofreciéndoles este Amor y a veces se les da una Palabra o lo que en ese momento se les ofrezca, pero como un regalo. En el fondo ellos, entiendo o intuyo, que descubren la gratuidad de este don cuando se les ofrece.

¿Y alguna experiencia concreta que quieras compartir con nosotros?

Pues la primera vez que yo salí a evangelizar… son varias… voy a decir varias cosas. La primera fue que el Señor quiso que la primera vez que yo saliera a evangelizar lo hiciera en unas condiciones humanamente hablando muy desfavorables. Yo nunca había salido a evangelizar y salí con otra persona que no hablaba casi español y que tenía limitaciones importantes, pero que para mí fue la persona que el Señor utilizó para mostrarme dos cosas: la primera, que toda persona, todo bautizado, sea como sea, está llamado a hablar a los demás de Dios; es decir, que evangelizar, hacer apostolado, llevar a los demás a Dios, no es un lujo de unos pocos, sino que está inscrito en la vocación de todo bautizado. Eso es lo primero. Y lo segundo: me hizo ver que el Señor, como tantas veces nos repite nuestro obispo, de los medios ricos puede prescindir, pero de los medios pobres nunca.

Una segunda cosa es que estoy aprendiendo a escuchar al Señor mientras evangelizo. El Señor no nos trata de manera anónima y esta noche mismo me ha pasado, hablando con algunas personas, el Señor ponía en mi corazón palabras de conocimiento para ellas. Que, evidentemente, porque son para ellas, yo no las puedo decir. Pero, al revelarlas a las personas, las personas se han sentido muy tocadas y han experimentado que este Amor es concreto para ellas. Y eso a mí me ayuda mucho, porque en la evangelización, en el primer anuncio, muchas veces el Señor confirma, como aparece tantas veces en la Escritura, en los Hechos de los Apóstoles, en el capítulo 16 del Evangelio de San Marcos, la palabra de los apóstoles con signos, para que se manifieste que es verdaderamente el Señor quien mueve a las personas.

Muchas gracias, Pablo.

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