31 ene. 2013

Belén Viviente en Rivas (Crónica)

CRÓNICA BELÉN VIVIENTE RIVAS-VACIAMADRID

(…) Los Magos de Oriente(…) eran también, y sobre todo, hombres que tenían valor, el valor y la humildad de la fe. Se necesitaba tener valentía para recibir el signo de la estrella como una orden de partir, para salir hacia lo desconocido, lo incierto, por los caminos llenos de multitud de peligros al acecho. Podemos imaginarnos las burlas que suscitó la decisión de estos hombres: la irrisión de los realistas que no podían sino burlarse de las fantasías de estos hombres. El que partía apoyándose en promesas tan inciertas, arriesgándolo todo, solo podía aparecer como alguien ridículo. Pero, para estos hombres tocados interiormente por Dios, el camino acorde con las indicaciones divinas era más importante que la opinión de la gente. La búsqueda de la verdad era para ellos más importante que las burlas del mundo, aparentemente inteligente.
Benedicto XVI. Homilía Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor. 6/01/2013.

El día 4 de enero, en vísperas de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, salimos en misión por Rivas-Vaciamadrid. Al igual que los Magos, salimos a la calle hacia lo desconocido, lo incierto, pero con la confianza que siempre nos da saber que Jesús sale también con nosotros, porque Él ya conoce a las almas que nos vamos a encontrar y nos ayuda a mirar con sus ojos o a poner en nuestra boca las palabras adecuadas para tocar los corazones.

En la parroquia de San Maximiliano María Kolbe adoramos a Jesús vivo, recién nacido. En este Templo familiar, pequeño y humilde, el Niño Dios volvió a nacer para nosotros como alimento. Al igual que le ocurrió a San Francisco de Asís, que fue el primero en recrear la escena del nacimiento de Jesús en 1223, también algunos de los presentes nos confesaban que habían sentido una profunda emoción al ver a Jesús Eucaristía sobre el altar rodeado de paja, recordando cómo nació nuestro Dios en un pobre pesebre, pequeño y humilde.
La paja es el elemento que protege al trigo (…) y es esta misma paja, rechazada por los hombres, la que se transforma en la cuna que acoge a Jesús inmediatamente después de su nacimiento y nos revela una gran enseñanza: Jesús, que fue circundado por paja en el pesebre, así como el trigo en la plantación, se hace nuestro Alimento para la vida eterna.

Una imagen de la Virgen Milagrosa daba la bienvenida a todos los que entraban a ver a Jesús. Nos contaron que, cuando llegaba el buen tiempo, se reunían a la puerta de la Iglesia, frente a la Señora, para rezar el Rosario.

Conchi nos hablaba de su hijo Óscar, que estaba trabajando en Roma y había insistido para que el sacerdote nos invitara, porque él ya había estado en otras evangelizaciones y lo recomendaba a todos, especialmente a sus padres.

Esperanza nos contaba cómo en esos días de Navidad recordaba a su hermano, ya fallecido, y cómo Jesucristo le ha dado una vida nueva al encontrarse con ella en el Camino, como le ocurrió a los discípulos de Emaús.

Paco, que no quería bajar de casa, porque había tenido un día de trabajo muy duro, al final se animó y estuvo adorando a Jesús, que cambió su cansancio en alegría. Él alivia a los que estamos cansados y agobiados.

Conchi, Esperanza y Paco forman parte de una comunidad del Camino Neocatecumenal que ha crecido alrededor de esta parroquia. Algunos de ellos salieron con nosotros a evangelizar y, al final, tomamos un chocolate caliente y cantamos a la Virgen María su himno del Camino. Ellos, que son como una familia, nos acogieron esa noche como a hermanos.

David, el párroco, sintió el calor del Amor de Dios en su corazón y la alegría de los que han sido llamados por Jesús para ser sus ministros.

¡Que Dios os bendiga y derrame su Espíritu sobre vuestra parroquia!


ALGUNAS FOTOS DE LA MISIÓN DE ESA NOCHE

Preparando la paja para el Belén Viviente
San José, la Virgen y el Rey Melchor rezando mucho antes de la misión
Algunas pautas antes de salir a evangelizar
Santa Teresita viene siempre con nosotros
San José y María adorando a Jesús Eucaristía
Una misionera con una persona de la calle a los pies de Jesús
Jesucristo, nuestro Dios y Señor
Los setenta y dos volvieron llenos de alegría... (Lc 10, 17)
¡Gracias a toda la Parroquia de San Maximiliano! ¡Dios os bendiga!